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lunes, 11 de enero de 2016

Maternidad madura



No es que a mis casi 33 años me considere una mamá vieja, pero con un hijo de recién 16 meses y considerando que entrando a los 30 la fertilidad se reduce dramáticamente, desde el punto de vista de la naturaleza si lo soy. Y resulta que la modernidad nos ha dado un sin fin de comodidades y oportunidades que antes no existían, abriéndonos el mundo de par en par para ser mujeres libres de cuerpo y alma, manejamos nuestros estudios, profesiones, amores, viajes y por sobretodo planificamos nuestras familias.
Haciendo memoria de mi etapa mas fértil, biológicamente hablando, estaba literalmente en otra. No me arrepiento de nada, terminé mi carrera, viajé, me fui a vivir al sur de Chile, me fui de fiesta y excursión cada vez que quise, claramente ese peregrinaje me sirvió para salir de mi hogar sobreprotector y asentar mi personalidad, conocer mis límites y saber lo que quiero y por sobretodo lo que NO quiero en mi vida. 
Gracias a saber lo que NO quiero en mi vida, es que agradezco profundamente no haber caído en la tentación de buscar un hijo antes de tiempo, con un potencial padre que no me llenaba, por miedo al reloj biológico. Ahora con mi hijo en los brazos, puedo decir que criar desde una perspectiva mas madura y resuelta, junto a un hombre que supera mis expectativas, cariñoso, preocupado, para el que yo y la familia que hemos formado somos su prioridad, simplemente no tiene precio.
Y es por esto que recojo el guante y convoco a todas las mujeres a ser profundamente libres, que viajen, tengan casa de soltera, la compartan con sus amigos y amigas, estudien lo que quieran, tengan trabajos buenos y malos, se desfinancien, se vuelvan a financiar, bailen, corran, extrañen a mares a amigos y familias y por sobretodo que sean pacientes. Por que creo que la mayoría de los verdaderos compañeros de vida llegan con un poco mas de madurez, en ese momento en que hemos salido del nido y conocido el mundo solas, con nuestros propios ojos, es recién ahí cuando realmente nos conocemos y sabemos lo que podemos ofrecer y lo que buscamos, o lo que NO buscamos.
Bueno y ¿que pasa con el reloj biológico? bueno, la solución está aquí, en el post de mi querida amiga Victoria, que nos detalla como la ciencia nos permite retrasar la maternidad sin miedo al reloj biológico, para darle la bienvenida a un hijo cuando realmente estemos preparadas para ello.




miércoles, 23 de diciembre de 2015

Pollito mio

Escucha la música de fondo recomendada aquí

Pollito mio,
has sacado lo mejor de nosotros
has sacado lo mejor de mi
me emociono hasta las lagrimas 
en mi fría oficina
de lo feliz que soy
de lo felices que somos
los 3 

Me emociono de todo lo que me has hecho comprender
de la vida
de los sueños
del esfuerzo
de la perseverancia
de la fragilidad y la fortaleza

Me emociono hasta las lagrimas
de tus manitos bellas
de tus ojos en el momento que descubren algo nuevo
de tus pasos cada vez mas firmes
de la sonrisa que me recibe cada día al llegar a  casa

Pollito mio
no puedo creer que tanta felicidad es posible
mi vida actual no se parece en nada a lo que siempre soñé
simplemente la realidad supera a la ficción
mi vida actual es mucho mejor de lo que siempre soñé


lunes, 23 de noviembre de 2015

El mundo para mi hijo o mi hijo para el mundo?

Gracias a que vivimos en un mundo globalizado, tenemos mucha, pero mucha información a disposición, la cual nos permite aprender de diferentes temas y comprender que existen muchas más realidades de las que podríamos imaginar.
Esto sueña maravilloso, hasta que nos enteramos que la última noticia en desarrollo tiene que ver con rehenes, masacres, guerras, guerrillas, etc. Todo lo que tenga que ver con realidades tan terribles que generalmente están invisibilizadas, escondidas, realidades que nos descolocan como humanidad.
En esos momentos me pregunto, a que mundo he traído a mi hijo? Por supuesto estoy segura que no soy la única que se hace esta pregunta, incluso muchos se han hecho esta pregunta antes de concebir, lo que les ha llevado a la decisión de no tener hijos o atreverse y transformar la mapaternidad en un acto de profunda rebeldía.
Yo prefiero pensar en que quiero regalarle al mundo el mejor hijo que puedo criar, por eso, y por supuesto porque es su derecho, mis desvelos se enmarcan en cómo ordenar nuestras vidas en función de que reciba la mayor cantidad de amor y respeto que podamos entregarle, para que sus cimientos amorosos sean la seguridad de sus valores, emociones y decisiones. Es muy difícil que alguien pueda amar sin saber lo que es ser amado incondicionalmente, por eso él está en brazos cada vez que quiere y nunca condiciono mi afecto a su comportamiento, nunca utilizo estrategias del tipo, si no te portas bien no te voy a querer más, si no dejas de llorar no hay upa (brazos) o obligarlo a mostrar afecto de alguna forma que no le acomode, el pide upa a quien él quiere, nunca no fuerzo a que se deje tocar por alguien que él no quiere y tampoco come una cucharada más por la mama, ni la abuelita, ni el viejito pascuero, el come porque su cuerpo le dice si necesita comer otra cucharada más o no. Esto último nos lleva al segundo vértice que comanda nuestra crianza, el respeto, es muy difícil que alguien entienda el concepto de respeto si primero no ha sido respetado, por eso mis días van a su ritmo, y a partir de esto vamos adaptándolo a el lentamente al ritmo de vida que tenemos como sociedad, es por eso que trato de tomarme con la mayor tranquilidad posible y restarle gravedad a situaciones como llegar tarde a una cita, desvelarme porque me ha pedido el pecho a las 2 am y quedé en una posición muy incomoda, demorarme 1 hora en darle su cena en vez de 10 minutos, quedar de pesada frente a personas que conozco y que no conozco por hacer valer sus tiempos y ritmos, hacer entretenidas tareas tan aburridas como cambiarle el pañal y por sobretodo no apurar su desarrollo, por lo que somos fans de María Montessori y Emi Pickler, el comanda con su ritmo nuestros días, el es bebé y niño solo una vez en su vida y este es su momento.
Creo profundamente que el amor y respecto que le demostramos a nuestros hijos tiene un efecto acumulativo, por lo que entre antes comencemos y más lo practiquemos es mejor!!!
Finalmente no quiero dejar fuera que todo lo que podamos avanzar en nuestro crecimiento personal, es un regalo que le damos a nuestros hijos y en consecuencia un regalo al mundo a través de ellos. No podemos olvidar que ellos aprenden con el ejemplo que les damos, desde lavarnos los dientes por la noche hasta hablar mal a espaldas de las personas y por esto puedo declarar que la mapaternidad consciente puede ser el mayor desafío de desenvolvimiento personal y espiritual, ya que todo lo que tengamos pendiente de mejorar como personas, debemos resolverlo y aplicarlo con rapidez, pues como nuestros hijos están expuestos a ello de forma intensiva, vuelve a resonar con mucha energía la idea de que mientras antes lo aplico es mejor.
Es por esto que nuestras vidas están en "pausa", criando, informándonos, aprendiendo y evolucionando rápidamente, para entregarle cada día lo mejor de nosotros, para que mi hijo sea el mejor regalo que puedo dejarle al mundo.

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